jueves, 20 de diciembre de 2012

Todos los organismos vivos están sometidos a un imán gigante llamado “Tierra”

La fuerza del campo geomagnético es 40 μT, aproximádamente.

El campo magnético de la Tierra es cuasi-estático, variando un poco con r y t.

Los campos naturales estáticos y eléctricos:
Sobre 0,1 KV/m en la superficie de la Tierra, bajo las condiciones de un cielo claro
De hasta 30KV/m se alcanzan bajo nubes que producen rayos.

• La mayor parte de los sistemas eléctricos diarios operan a 50 ó 60 Hz: como secadores de pelo, refrigeradores.
• Muchas de nuestras actividades diarias se producen cerca, y a veces por debajo, de líneas de transmisión de alto voltaje y líneas de distribución de voltaje bajo.
• La electricidad se tiene desde hace más de 100 años. La posibilidad de la exposición a los campos eléctricos y magnéticos producidos por varios tipos de equipos eléctricos e instalaciones pueden no haber sido previamente reconocidos los efectos adversos sobre la salud. Tema que empezó a preocupar sobre 1975.
• A bajas frecuencias, las componentes del campo eléctrico y magnético son independientes, lo que significa que no existe un CEM verdadero, como ocurre a frecuencias mucho más altas, donde se acoplan.
• Se habla de CEM de muy baja frecuencia cuando es menor de 300Hz ≈

Cuatro posibles efectos del Campo Electro Magnético sobre el sistema biológico

1) Función neurofisiológica básica: el sistema nervioso es fundamentalmente un sistema eléctrico. Esto empezó con Galvani y Volta a principios S. XIX cuando tuvieron su famosa controversia sobre la estimulación eléctrica y la contracción de las ancas de ranas

2) Empezó sobre 1930 cuando científicos interesados en los efectos de irradiación de microondas en células de plantas, células de sarcoma animal y otros tipos.

3) Estudio clínico y terapéutico de las aplicaciones de los campos eléctricos y magnéticos a fracturas de huesos: algunas fracturas no curan propiamente y la aplicación de corrientes o campos parece que promover la cicatrización.

4) Basada en la preocupación pública y el interés científico de los posibles efectos adversos sobre la salud. Esta área fue impulsada por el decreto gubernamental de la Unión Soviética sobre trabajos eléctricos en 1973, promulgando una fuerza de campo más baja que la considerada peligrosa en los Países Occidentales. Tanto la preocupación pública como el interés científico se reforzaron con el trabajo epidemiológico de Wertheimer y Leeper (1979), que dieron cuenta de una posible asociación de la frecuencia de los C.My la leucemia infantil.

A pesar de las 3 primeras áreas de investigación seguidas por científicos y clínicos en cada área, ha sido la 4ª área la que más se ha estudiado en las tres últimas décadas. 

Envolviendo a epidemiólogos, ingenieros y científicos de todo el mundo. 
Esto alcanza mayor relevancia cuando los teléfonos celulares fueron adoptados mundialmente sobre 1990, hizo que surgieran preocupaciones similares sobre estos dispositivos, los cuales tienen frecuencias mucho más altas, 2GHz en los teléfonos más nuevos.

Campos geomagnéticos y sistemas biológicos
La Tierra es un gran imán: su campo magnético es llamado campo geomagnético. La intensidad del campo geomagnético va desde cerca de 70μT en los polo norte y sur a unos 30μT en el ecuador.

El campo geomagnético se describe por tres componentes
- Intensidad magnética
- Declinación
- Inclinación

Se han hecho hipótesis de que durante el curso de la evolución los organismos han usado el campo geomagnético como una pista para la orientación direccional y la migración.

Se ha encontrado magnetita en palomas, pájaros migratorios, abejas de la miel y bacterias magnetostáticas. Esta podría ser usada como un sensor para el campo geomagnético de la Tierra.

Kalmijin (1974) mostró que los peces usan el campo geomagnético para mantener la orientación mientras nadan.

Los tiburones y las rayas tienen las ampollas de Lorenzini, que están localizadas cerca de la parte delantera de sus cerebros y detectan campos eléctricos extremadamente débiles inducidos por el campo geomagnético, es decir, corrientes de la tierra (Matthes y otros, 2000).

Hay varios mecanismos para detectar campos electromagnéticos como podemos ver en la siguiente figura en la que se muestran respuestas de comportamiento de organismos a campos electromagnéticos en el entorno acuático (Matthes y otros, 2000)



(a) se muestra la situación cuando un tiburón se aproxima a la vecindad de un campo dipolar (0.2-0.5μV/m) usado para simular presa. A medida que el tiburón nada a través del campo geomagnético, de acuerdo



con la Ley de Inducción de Faraday, se induce una fuerza electromotriz vertical. Este campo eléctrico inducido permite la selección de la dirección relativa a la dirección del campo geomagnético que se va a obtener. Se ha conjeturado que esto se usa para juzgar la dirección en la que el pez está nadando. 


(b) el producto vectorial del flujo de velocidad (v) de la corriente oceánica y la componente vertical del campo geomagnético (Bv) es equivalente al gradiente eléctrico creado: el flujo de corriente y su detección permite la percepción de la dirección del agua que fluye. 


(c) el tiburón está moviéndose a través del campo geomagnético: el campo eléctrico resultante del movimiento del tiburón a través del campo geomagnético le da un direccionamiento de brújula, esto es, electro-orientación
activa. 


(d) Blakemore (1975) descubrió que las bacterias cambian su dirección de nado en aguas lodosas en respuesta a campos magnéticos. Dado que las bacterias magnéticas son anaeróbicas, el movimiento es hacia el fondo, donde las condiciones son más anaeróbicas, como dirigidas por el campo geomagnético de la Tierra.
Más tarde, se encontraron en sedimentos marinos de agua dulce del hemisferio sur bacterias que se orientaban hacia el sur geomagnético.


A PESAR DE QUE SE HABÍAN PUBLICADO MUCHOS INFORMES SOBRE EL EFECTO DE CAMPOS MAGNÉTICOS EN EL ENRIQUECIMIENTO DEL CRECIMIENTO DE LAS PLANTAS, FALTABAN RESULTADOS CONSISTENTES.
LA TIERRA MAGNÉTICA





Si aceptamos que la Tierra es un imán gigantesco, que todas las formas de vida están bajo la influencia de la fuerza magnética de los polos terrestres y que cada individuo está compuesto por células (cada célula es una unidad eléctrica), la aplicación del magnetismo en beneficio de los seres vivos es una opción sana y natural. 


La atmósfera que rodea la Tierra contiene cargas positivas y negativas (fuerzas magnéticas), que luego de ser incorporadas a los pulmones, pasan a la sangre. Las corrientes magnéticas provenientes de la Tierra y la atmósfera penetran en los músculos, en las grasas y en los huesos, fortalecen los nervios y actúan sobre todos los tejidos vivos. 


Cada célula del cuerpo humano es una pequeña pila eléctrica. El ser humano está compuesto de billones de células, es decir, por billones de unidades eléctricas. Estas células vibran y oscilan en ciertas frecuencias y reciben de la atmósfera su funcionamiento eléctrico individual. Los campos magnéticos tienen la capacidad para reparar los tejidos. 


El Biomagnetismo es el estudio del efecto de campos magnéticos en sistemas biológicos. Algunas de las aplicaciones más importantes de los electroimanes, son las siguientes: 


1) Implicaciones biológicas. Se sabe desde hace mucho tiempo que los campos magnéticos intensos afectan al crecimiento de plantas y animales. Así, se han utilizado electroimanes para generar campos magnéticos intensos y estudiar sus efectos en el crecimiento de plantas y animales y, además, analizar su efecto en el comportamiento de estos últimos. 


2) Aplicaciones médicas. Las aplicaciones de los campos electromagnéticos con fines médicos tienen ya una larga tradición. Sin embargo, desde un punto de vista científico, las debemos considerar como un área todavía en desarrollo. Se han aplicado campos magnéticos para arreglar arterias, sacar tumores y para sanar aneurismas sin cirugía. También se estudia la influencia de los campos magnéticos en las funciones vitales del cuerpo humano. Para su uso en terapia es preciso utilizar campos de una intensidad mucho mayor que la que limitan las normas de seguridad para la radiación. 


Acción del magnetismo en las plantas vivas 


Al poner en contacto una planta con un campo magnético o cuando es regada con agua magnetizada, se puede observar un aumento de la velocidad de crecimiento, aumento de la longitud y de su peso. El uso de los imanes en aspectos biológicos no es nuevo, pero desde siempre, las propiedades sanadoras de los imanes y del magnetismo en general se han considerado marginales a la ciencia. 


La influencia del campo geomagnético sobre el crecimiento de las plantas fue científicamente establecida por primera vez en 1862 por el químico francés Louis Pasteur (1822-1985). Pero en realidad, el padre de los biomagnéticos modernos es el Dr. Albert Roy Davies, que logró una patente en 1950 para tratar las semillas magnéticamente y conseguir así estimular su crecimiento. 


Al estudiar la influencia de la orientación de las semillas durante el tratamiento magnético, se ha advertido un mayor crecimiento si el eje longitudinal de las semillas se halla orientado en la dirección norte-sur. Por otro lado, se ha observado que bajo la influencia del polo norte las plantas crecen altas y delgadas, mientras que bajo la influencia del polo sur crecen más cortas y gruesas. Por ejemplo, los plátanos regados con agua imantada con energía del polo sur se hacen más gruesos y dulces, mientras que los regados con agua imantada con el polo norte son más delgados y verdes.



Ciencia al desnudo - Tierra magnética



DOCUMENTAL:

Internet vía Wifi un peligro permanente para la Biología





EFECTO DE LOS CAMPOS EN SERES VIVOS



MECANISMOS DE INTERACCION DE LOS CAMPOS MAGNETICOS CON SERES VIVOS.




El principal método de interacción de los campos magnéticos con los seres vivos es la magneto-orientación, en la que se funda este trabajo. Esto consiste en que la moléculas y átomos tantonto de materiales diamagnéticos como para magnéticos en presencia de un campo magnético experimentasn una fuerza que tiende a orientarlos en una configuración que minimiza la energía libre.




ORIENTACIÓN MAGNÉTICA.


Los organismos se desarrollan y evolucionan en presencia del campo magnético terrestre y, por tanto, puede existir una ventaja evolutiva en poder detectar dicho campo ya que podría utilizarse, por ejemplo, para la orientación. Así, no debería ser sorprendente la existencia de muchas especies capaces de orientarse usando el campo magnético terrestre.


Se ha observado que durante los periodos de inversiones magnéticas han ocurrido extinciones en masa o especializaciones en animales. Las razones pueden ser múltiples, pero una de ellas puede ser la pérdida de referencias en animales que son capaces de detectar el campo magnético terrestre.


Se han observado estos efectos de los campos magnéticos en el comportamiento de una amplia variedad de organismos, y estos seres tienen la posibilidad de detectar el campo magnético terrestre y usar dicha capacidad para orientarse.


Para demostrar todas estas teorías se han hecho estudios en diversos grupos de animales, como veremos a continuación.


Animales acuáticos con orientación magnética indirecta:





Algunos animales acuáticos capaces de utilizar el campo magnético para orientarse, como el tiburón, la manta y la raya, aparentemente no detectan directamente el campo magnético, son sensibles a las líneas de campo magnético de una manera indirecta, a través de la detección, por medio de electroreceptores, de los campos eléctricos inducidos por la fuerza de Lorentz o efecto Hall. En el agua de mar hay disueltos iones por lo que las corrientes oceánicas implican corrientes eléctricas. Por tanto, tenemos una corriente eléctrica en presencia de un campo magnético (el terrestre). La fuerza de Lorentz sobre ellas produce una separación de las cargas (efecto Hall) lo cual forma unos campos geoeléctricos que, por el ejemplo en la Corriente del Golfo alcanzan valores de alrededor de 0.5 microvoltios por centímetro ( V/cm), equivalentes a una caída de potencial de 1 V en unos 20 km. Son estos minúsculos campos eléctricos los que son capaces de detectar los animales mencionados por medio de los electroreceptores basados en las ampollas de Lorenzinni.


Esto fue demostrado en 1978 por el grupo de H. R. Brown.




Orientación magnética en aves e insectos.



Se ha descubierto que casi todos los animales que utilizan el campo magnético terrestre para orientarse contienen partículas microscópicas de magnetita que incluso llegan a estar íntimamente relacionadas con las neuronas en los seres superiores. Aunque la pregunta se si un animal puede detectar directamente un campo magnético no puede ser contestada en el momento actual.


Se cree que el origen evolutivo de esta magnetita es la formación de depósitos minerales que son un subproducto del metabolismo animal. El hierro es un oligoelemento fundamental para la vida, que si el organismo no es capaz de eliminar se oxidará en el interior formando inclusiones de magnetita.


El caso de las abejas melíferas (Apis mellifera) muestra que el mecanismo del circuito conductor para explicar la orientación magnética no es posible en estos pequeños animales aéreos, puesto que no hay espacio. Pero se ha comprobado que están claramente influenciadas por los campos magnéticos ambientales, y en particular, poseen orientación magnética Estas abejas comunican la posición de una fuente de comida a otros miembros de la colonia por medio de una danza aérea. El ángulo entre la dirección de la danza y la vertical indica el ángulo entre la fuente de comida y el Sol. Cuando el campo magnético se cancela por medio de bobinas se producen errores en el ángulo de danza y campos magnéticos débiles afectan a la dirección de la danza. También se ha comprobado que la construcción del panal tiene una orientación magnética y que el sentido del tiempo de las abejas está influenciado por las vibraciones del campo magnético terrestre.


Se demostró que las abejas aprenden a discriminar débiles anomalías magnéticas superpuestas al campo magnético terrestre de una manera muy fácil. El umbral medio de sensibilidad a pequeñas anomalías magnéticas estáticas superuestas al campo magnético terrestre ambiental (50 T) es de alrededor de 0.25 T, es decir, una sensibilidad relativa del 0.6%. La máxima ensibilidad individual meida es de 25 nT (0.025 T), es decir, una sensibilidad relativa del 0.06%. Esta sensibilidad tan sorprendente es físicamente razonable para un sistema sensorial basado en magnetita. Una estimación del número de órganos sensoriales discretos por abeja necesarios para esta sensibilidad, basado en la medida del momento magnético, da como resultado varios millones.


Se ha comprobado que las abejas tienen partículas de magnetita en el abdomen, además de bandas de células alrededor de los segmentos abdominales que contienen numerosos gránulos ricos en hierro, que son principalmente de óxido de hierro hidratado, posible precursor del Fe3O4.


En las hormigas y mariposas se ha encontrado también magnetita y se ha demostrado que en dicho seres existe una orientación magnética. Sin embargo, no se han encontrado células nerviosas receptoras que conviertan la señal magnética en nerviosa por lo que no está muy claro como se orientan.




Animales acuáticos con detección magnética directa.


El primer animal en el que se encontraron inclusiones de magnetita fue un molusco llamado quitón. Se encontraron en 1962, en los dentículos de los dientes (hasta 1mgr), pero parece que no la utilizan para la orientación sino que, aparentemente, es el mineral más denso y duro que puede ser sintetizado por un organismo vivo y éste animal lo utiliza para tener los dientes más duros y poder raspar así las algas presentes en algunas rocas.


En el fondo del océano se forman unas bandas magnéticas debido a las fisuras entre placas. La señal magnética de cada banda puede sumarse al campo geomagnético local, aumentando ligeramente el campo total (máximo magnético), o bien se opone al campo actual de la tierra, reduciéndolo (mínimo magnético). Estas bandas son verdaderas “autopistas” magnéticas. Se pueden detectar tales bandas de intensidad magnética máxima y mínima en regiones muy extensas del océano abierto.


Estas sendas podrían proporcionar también información direccional a las tortugas migradoras. Estas tortugas encuentras playas específicas para poner los huevos que se encuentran a miles de kilómetros. Por ejemplo, la tortuga verde (Chelonia mydas) que se encuentra normalmente en Brasil, pone los huevos en la isla de la Ascensión en el Atlántico sur a 2000 km de distancia. Recientes experimentos usando satélites para el seguimiento de los desplazamientos muestran que frecuentemente siguen caminos en línea recta. Esta capacidad para orientarse no puede basarse en un mecanismo de aprendizaje. La tortuga hembra deposita los huevos en un agujero de la playa y retorna al mar enseguida y, desde el momento de nacer, las crías tienen la capacidad de dirigirse hacia alta mar siguiendo unas direcciones en línea recta hacia los lugares donde se alimentan. Por tanto, la capacidad de orientación debe ser innata.


Varios parámetros geomagnétcos varían de manera uniforme y predecible según la latitud: así, la inclinación de la líneas de campo magnético (ángulo con el que las líneas del campo magnético terrestre interceptan la superficie de la Tierra) y la intensidad del campo magnético en las direcciones horizontal y vertical. Cualquiera de estas magnitudes podría servir de componente en un mapa para determinar la posición con respecto a un objetivo. Se ha demostrado que las tortugas pueden detectar tanto la intensidad como la orientación del campo magnético terrestre con lo cual pueden usar un “mapa” magnético de dos coordenadas. Una diferencia importante entre las crías y los adultos de tortugas estriba en la capacidad de los segundos para fijar su posición con respecto al destino, esta capacidad recibe el nombre de sentido de mapa. -sabemos poco del sentido de mapa de los animales. Tan sólo se han investigado con profundidad en las aves.


También se ha encontrado magnetita en salmones, algunos moluscos, crustáceos, caracoles marinos, algas, gusanos, planaria, atún y marlín. Estos animales se comportan de tal forma que está claro que son capaces de captar el campo magnético terrestre y la magnetita debe ser el instrumento.



Orientación magnética en bacterias.


La mejor y más completa documentación existente sobre la conexión entre comportamiento megnéticamente sensible y la presencia de Fe3O4 es para las bacterias acuáticas.


El conocer la inclinación del campo magnético terrestre con respecto a la superficie les sirve a las bacterias para determinar la dirección de mayor profundidad del agua o del fango, medio en el cual viven. Hay que tener en cuenta que las bacterias magneetotácticas son anaerobias o microaerofilas, por ello encontrar la dirección de máxima profundidad (donde hay menos concentración de oxígeno) es vital para ellas. A la escala de las bacterias los movimientos del agua al azar, las corrientes de convección, la agitación térmica, etc. Son mucho más importantes que el efecto de la gravedad ya que su peso es muy pequeño. Así, el detectar la componente vertical del campo magnético terrestre es para las bacterias la mejor forma de encontrar el fondo.




Así las bacterias del hemisferio norte y sur son diferentes. La dirección del campo magnético que indica el fondo en el hemisferio norte es justo la contraria que en el hemisferio sur. Por dicha razón, si se lleva una colonia de bacterias magnetotácticas del hemisferio norte al hemisferio sur morirían pues confundirían el arriba con el abajo y se moverían en la dirección contraria. Para que el movimiento sea siempre hacia abajo, la dirección del momento magnético, en relación con el flagelo de la bacteria, debe ser contraria en las del hemisferio sur que en las del norte. En efecto, las bacterias halladas en el hemisferio sur geomagnético poseen un momento magnético antiparalelo a la dirección de movimiento, apuntando hacia el flagelo, mientras que las bacterias del hemisferio norte presentan una orientación del momento magnético inversa, es decir, paralelo a la dirección del movimiento.

Orientación magnética en animales terrestres.


Se ha demostrado claramente la orientación magnética en el caso de los roedores, en los cuales la magnetita se encuentra en la cavidad etmoidea en los huesos nasales. También se ha visto que en las proximidades de la magnetita hay terminaciones nerviosas por lo que se podría hablar de una función sensorial para detectar campos magnéticos. El problema de la conversión en impulso nervioso es común a todos los animales superiores que se orientan por medio de inclusiones de magnetita que se ncuentran en su interior. Sobre los mecanismos de detección hay discusión en torno a tres posibilidades, pero datos y demostraciones son muy indirectas y debe hacerse un gran esfuerzo experimental en el aspecto fisiológico de conversión en impulso nervioso para que los mecanismos finales puedan ser claros.


En los monos y en el ser humano se ha encontrado magnetita tanto en la cavidad etmoidea como en otras partes. En particular, los tejidos blandos del cerebro contienen el equivalente de varios millones de magnetosomas por gramo. Esto implica que menos del 0.1 % de las células del cerebro humano contienen magnetita.


Hay experimentos sobre orientación magnética en personas ciegas pero no se ha demostrado claramente una orientación ya que los intentos de repetición del experimento han fallado por lo que la habilidad no está demostrada.




CAMPOS ELÉCTRICOS





Hasta hace poco más de cien años la única fuente de campo electromagnético a la que una persona estaba expuesta era natural, sol, radiactividad natural, campo estático de la Tierra, etc.

Hoy en día es difícil imaginar la sociedad sin la electricidad, los electrodomésticos, la radio, la televisión o la telefonía móvil, que son aplicaciones que generan y utilizan campos y ondas electromagnéticas.

Nadie cuestiona la utilidad de los avances tecnológicos, que hacen más cómoda la vida cotidiana, sin embargo, en los últimos años se ha generado una cierta preocupación por los hipotéticos efectos de estos campos electromagnéticos sobre la salud humana.

Los campos electromagnéticos son una combinación de ondas eléctricas y magnéticas que se desplazan simultáneamente, sabemos que se propagan a la velocidad de la luz, y están caracterizados por una frecuencia y una longitud de onda. Dichas ondas son perjudiciales en los seres vivos generando a lo largo del tiempo consecuencias irreversibles.

La población, en su mayoría, no tiene el conocimiento apropiado sobre lo peligroso que es el estar expuesto a dichos campos electromagnéticos. Esto se refleja aun más en nuestro medio, donde es común encontrar antenas telefónicas o antenas de alta tensión en todo nuestro entorno.

La población debe estar más concientizada a una cultura ambiental más apropiada, donde a través de sus acciones y opiniones puedan ser parte de la solución de los efectos y consecuencias que acarrea el estar expuesto a dichos campos.



PELIGRO DE LAS RADIACIONES ELECTROMAGNÉTICAS: